Los hombres construyen demasiados muros y pocos puentes.

Publié le par Stage immigration cadiz

Desde el final de los años 2000, numerosos países como España, Francia, o también Italia crearon varios tipos de cooperación con los países mediterráneos (Marruecos, Algeria, Libia, Tùnez) y los países subsaharianos (Mauritania, Guinea, Níger, Senegal...) para poder controlar los flujos migratorios desde estos territorios. 

 

Unidades móviles, patrullas de policía, financiamiento de centros de retención, material satélite, todos los miedos están puestos para impedir los futuros emigrantes ilegales de intentar de cruzar hacia las Islas Canarias, Andalucía, Malta o también el sur de Italia. El migrante antes de emprender su camino hacia Europa está considerado como ilegal.

 

Ahora el espacio Schengen posee un segundo recinto, exterior, que necesita la colaboración de los países limítrofes. Esta ''subcontratacion'' de la lucha contra la inmigración ilegal pone trabas a dos grandes principios : el derecho de asilo (que los países de la UE ratificaron al firmar la Convención de Ginebra) y el derecho de salir de cualquier país incluido el suyo (Declaración Universal de los Derechos Humanos). Los refugiados políticos tienen entonces cada vez más dificultades para buscar una protección en Europa.

 

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El endurecimiento de los controles fronterizos comporta una baja considerable de las llegadas por vía marítima hacia España, Italia, Malta, Chipre o Grecia. Un país como Italia censaba 3400 llegadas en 2010, contra 8500 en 2009 y 295000 en 2008. (cifras ACNUR)

 

 

Pero el problema de la inmigración no está arreglado. Se desplaza solamente. Los flujos no se hacen más por vía marítima, pero por vía terrestre, volviendo las trayectorias de las migraciones más largas y peligrosas. A partir de ahora los migrantes pasan por Sudan, Egipto, Israel, Liban, Siria, Arabia Saudita y Jordania, con punto de llegada final la frontera entre Turquía y Grecia. En 2010, la región frontera greco-turca de Evros cuenta 38 992 llegadas durantes los primeros diez meses de 2010, o sea una subida de 415% comparando con 2009.  

 

Le toca ahora a Grecia intentar desarrollar una cooperación con Turquía para fortalecer los controles policiales y la persecución de los migrantes que se encuentran en el territorio turco.

 

Pero la fortaleza europea no es hermética como podríamos pensarlo. Bastará con la explosión de las revueltas en Túnez así que una guerra en Libia (''el candado de la inmigración'' según nos dirigentes), para que Italia se ve ''invadida'' por miles de tunecinos y libios. Por culpa de los eventos en los dos países, los controles policiales se han vuelto más laxistas, y eso permitió a 20.000 tunecinos de llegar a Italia desde el principio del año.

 

Europa que apoya las revoluciones democráticas en el Magreb, desea devolver esos migrantes hacia sus países. Francia y Italia están realizando un partido de ping-pong increíble con los actuales migrantes tunecinos, y prueban por otra parte de usar el chantaje económico y financiero con Túnez para que adopte una política coercitiva en tema de emigración, y que acepte de repatriar sus ciudadanos.  

 

Europa que se felicita de la caída del Muro de Berlin en 1989 y de la libre circulación de los hombres encerrados detrás de la cortina de hierro durante más de 40 años, están ahora construyendo un muro, invisible, que pone trabas a la libre circulación de los hombres.


Nos estamos privando de intercambios con los otros países mediterráneos que han enriquecido durante más de 3000 años nuestra historia y nuestra cultura, y que nos da esta riqueza tan particular. Al lugar de construir muros, valiera más que los dirigentes construyan puentes... 

 

  

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